¿Os horroriza la idea de una noche de karaoke o de una clase de salsa y merengue? Por supuesto, los gustos no se discuten, podéis excluir lo que no os guste pero no digáis que no al canto y al baile: son buenos para la salud. El que inventó el dicho “canta y pasará” no estaba tan lejos de afirmar una verdad científica. Hay obras excelentes que confirman que cantar en la ducha o desmelenarse con bailes desenfrenados es bueno para el cerebro y el cuerpo, son verdaderas medicinas naturales para defendernos de la dureza de la vida cotidiana. Veamos con detalle los motivos de esta afirmación.

"Al igual que con el canto, escuchar nuestra música favorita y bailar a su ritmo favorece la liberación de endorfinas y contribuye en gran medida a mejorar nuestro estado de ánimo. "

¿Por qué es bueno cantar?

Ya se sabe que cantar ayuda a ponerse de acuerdo y libera un penetrante sentido del humor. ¿Es sólo mérito de las notas? No se puede negar su contribución, pero a esto hay que añadirle el beneficio del acto mismo de cantar que favorece la liberación de endorfinas yserotonina, las denominadas “moléculas de placer y buen humor”, producidas por nuestro cerebro. Parece que cantar aumenta su producción con una acción ligeramente eufórica. Pero, si por un lado aumentan, las endorfinas y la serotonina, y con ellas el buen humor, por el otro, el canto ayuda a disminuir, al menos durante el momento del canto, el cortisol, una hormona que produce nuestro organismo bajo estrés o en condiciones peligrosas. Nuestra respiración, por último, ayuda a aumentar esta sensación general de relajación: cuando cantamos estamos obligados a respirar profundamente moviendo el diafragma y aumentando la oxigenación de la sangre. Básicamente, mientras cantamos, no solo nos divertimos sino que nos relajamos y mucho, no sólo con la cabeza, sino también con el cuerpo porque como decía Luciano Pavarotti “hay que tener la música en la cabeza y cantar con el cuerpo”.

¿Por qué es bueno bailar?

Al igual que con el canto, escuchar nuestra música favorita y bailar a su ritmo favorece la liberación de endorfinas y contribuye en gran medida a mejorar nuestro estado de ánimo. El baile realiza un trabajo maravilloso con las emociones, porque se adueña de ellas para luego exteriorizarlas. A menudo se utiliza el baile para desenredar los bloqueos emocionales o favorecer la auto-aceptación, ya que los que bailan entran necesariamente en contacto con su cuerpo, el baile derriba los bloqueos y barreras emocionales y devuelve una maravillosa sensación de libertad que acompaña a la expresión de uno mismo y de la propia carga emocional. Además de actuar sobre las emociones, actúa sobre el cuerpo: el ritmo no sólo quema calorías (especialmente si se practica como actividad aeróbica, como la zumba) sino que también favorece la coordinación y el mantenimiento de la flexibilidad en las articulaciones, lo que garantiza una mayor fluidez en los movimientos del cuerpo y una mejor percepción de este último dentro del espacio en el que uno se mueve y realiza los movimientos.

La ocasión hace al ladrón … ¡de cantos y bailes!

Toda ocasión es buena para cantar y bailar, solos (descargando, por ejemplo, un video tutorial en línea), pero aún mejor acompañados. Y son muchos los contextos en los que se puede cantar y bailar: bailar en la playa, karaokes en las plazas y noches de baile en las verbenas de los pueblos, numerosas fiestas y momentos organizados (incluso con maestros profesionales) a bordo de un crucero. ¡Siempre se puede cantar y bailar, y por qué no, conocer a personas con las que divertirse!

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